Unamos nuestros deseos, nuestros proyectos y nuestras acciones, para hacer un mundo mejor

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EL ÁRBOL DE LOS DESEOS

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Pincha en la imagen del árbol para encender tu lucecita,

entre todas crearemos un post para el Año nuevo lleno de esperanza.

 

A veces la vida te obliga a tomar una decisión

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Es necesario elegir:

dos sabores confunden el paladar.

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“Es sabio aquel que entre dos males elige el menor

y entre dos cosas buenas discierne cual es la mejor.”

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“Las dudas de ahora, después del cambio, no existirán.

Acepta mutar.

Dicen en el Karate:”Para quebrar huesos, sacrifica algo de tu carne“

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Alejandro Jodorowsky

 

INDECISIÓN

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Ritos y significado de los principales símbolos navideños

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De nuevo vuelve la Navidad, época de consumo exagerado y de celebraciones a veces forzadas. Pero más allá de esta visión tan materialista y prostituida de esta etapa del calendario, la Navidad representa la llegada y la irradiación, cada día un poco más, de la luz del sol sobre nuestra vida. Es decir, vuelve la conciencia, el día hace retroceder sus límites y la noche acorta su horario. La llegada del solsticio de invierno se festejaba en todas las culturas occidentales, pues todas ellas tienen un origen económico, y esta etapa supone claramente un hito en el calendario agrícola. Más sol para la cosecha. Es ahí donde nacen parte de los símbolos navideños que hoy conocemos, por ejemplo, el árbol de Navidad, cuya función primitiva era bastante curiosa. Cierto es que se pierden en la noche de los tiempos el origen de muchos símbolos y ritos navideños, pero hoy explicaremos el significado y función de los más importantes. La mayoría de ellos son motivos de decoración que pueden adquirir un sesgo distinto si los vemos tal y como genuinamente fueron concebidos.

El nacimiento de Jesús no se fijó el 25 de diciembre hasta bien entrado el s. IV: En el mundo pagano, siempre se celebró el solsticio de diciembre como fecha del nacimiento de todo tipo de dioses con reminiscencias solares (de origen sobrenatural, de madre virgen, nacidos entre animales y de poderes prodigiosos y que mueren al llegar a la edad adulta como chivo expiatorio). Tal es el caso de los dioses Mitra, Dionisios, Osiris o Adonis. Es decir, el hueco en el calendario ya estaba ocupado. Los primeros cristianos y hasta bien entrado el s II, no se tenía en cuenta el nacimiento de Jesús, pues se consideraba irrelevante, y únicamente se celebraba la Pascua. De hecho, parte de las iglesias orientales, y llevando a cabo un mal cálculo a partir de la descripción del clima que acompañó al nacimiento del Mesías según el evangelio de Lucas, se consideró que la fecha de nacimiento de Jesús fue el 6 de enero. No fue hasta la llegada del pontificado del papa Liberio en el s. IV que se fijó el 24 de diciembre por la noche como momento del nacimiento de Jesús. En este día se celebraba en el mundo romano el día del Solis Invictis, reminiscencia clara de la festividad dedicada a antiguos dioses paganos de características crísticas como los que hemos citado arriba. Si no puedes vencer a tu enemigo, únete a él. La iglesia no pudo erradicar del acervo popular ese festejo, y emplazó el nacimiento de su dios en la fecha que todavía hoy celebramos.

Los Reyes Magos han variado de número según la historia y Baltasar no fue negro hasta el siglo XVI: En realidad, los evangelios canónicos dicen bien poco sobre estos personajes tan extraños. Tan solo hace referencia a ellos San Mateo: <<Unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: ¿Dónde está el que ha nacido, el Rey de los judíos? Porque hemos visto su estrella en Oriente, y venimos a adorarlo>> Mt 2,2-3 Más adelante, en este mismo evangelio, se recogen los tres clásicos regalos que le ofrendan a Jesús: oro, incienso y mirra, pero en ningún momento se les describe o se aclara cuántos son. Y lo que es más curioso, en ningún momento se dice que fueran reyes. En los evangelios apócrifos de la infancia de Jesús su número varía, llegando a ser hasta 60 según la iglesia copta. La historia del nacimiento de Jesús en una cueva rodeado de animales que le dan calor con su aliento, surgió inspirada en los evangelios apócrifos: En el Pseudo-Mateo se recoge por primera vez la composición tradicional que hoy día podemos ver en cualquier belén, donde nuevamente se hace referencia a la historia de los magos sin aportar nuevos datos. Será en el Evangelio armenio de la infancia de Jesús, texto anterior al s. III, donde por primera se recojan los nombres y cargo de los, por primera vez, tres Reyes Magos: Melcón, que no Melchor, rey de los persas; Gaspar, rey de los indios, y Baltasar, rey de los árabes. Según el texto, llegaron son sus generales y soldados a la humilde cueva, siendo un total de más de 10 mil efectivos. Es en el s. VI donde, en un mosaico en San Apollinare Nuovo, en Rávena, los reyes aparecen representados pictóricamente, siendo los tres de tez blanca y tocados con el gorro frigio.

Será ya, en pleno siglo XVI, cuando la Iglesia convenga, inspirada por estas tradiciones apócrifas, repartir el mundo conocido entre estos tres magos, y darle a Baltasar el color oscuro de su piel. Representaría así a África. Gaspar, de pelo rubio y lampiño sería el baluarte de los semitas y Melchor de los europeos.

No se comenzó a montar el Belén hasta el s. XIII: Fue Carlos III quien introdujo en España en el s. XVIII esta tradición napolitana. Ya hemos visto que esta iconografía arranca de los relatos no oficiales de la infancia de Jesús, y fue san Francisco de Asís quien, con permiso del Papa Honorio III en la Navidad de 1223, montó por primera vez un nacimiento. Se inspiró en un viaje que el santo hizo poco ante de su muerte a Belén, y quedó maravillado de la perfomance y de la liturgia con la que los lugareños celebraban la Navidad. Seguramente nunca hubiera sospechado el éxito que su aporte tendría en la Toscana primero y en el resto del mundo cristiano después.

El origen del árbol de Navidad: todas las culturas paganas han tenido un tótem representado en algún árbol, y en Europa, antes de la llegada de la iglesia, este elemento de poder fue el roble. Es árbol, en los primeros pueblos europeos, jugó un papel más que importante tanto para la agricultura como para la ganadería. Conjuga todas las cualidades de elemento de abrigo y protección que todo pueblo desearía. El roble estuvo asociado a los dioses Júpiter y Zeus, así como a Hércules y Thor. En la noche de los tiempos, los habitantes de los pueblos elegían un árbol como aliado mágico, al que ofrendaban toda clase de regalos, pidiendo por sus cosechas y por su protección personal y familiar. Cuando llegaba el otoño y las hojas de los robles comenzaban a caer, se pensaba que el genio que habita el árbol se había marchado, y se trataba de invocar de nuevo su vuelta decorándolo y adornándolo para hacerlo de nuevo atractivo al espíritu que lo había abandonado. Es decir, se buscaba propiciar la vuelta del bueno tiempo y de la primavera, de la vida en general, y de ahí nacen nuestros árboles de navidad. Con la llegada del imperio ideológico cristiano, se sustituyó el roble por el abeto, que, por su forma triangular, se consideró más cercano al dogma de la Santísima Trinidad que su pagano antecesor.

Más allá de todo rito carente de significado de tan mecánico como se ha vuelto, la Navidad ha de ser un momento en el que detengamos nuestra reflexión continua y nos paremos, dejemos de pensar y comencemos a sentir. Qué tópico tan manido aquel que dice que la Navidad ha de durar todo el año, o que su espíritu no se ha de limitar a estas fechas. El verdadero origen de todos estos ritos pretendía devolver al hombre su contacto con la naturaleza, con el espíritu genuino que hay en cada uno de nosotros. Era una reconexión básica que nos transportaba más allá del reloj y del asfalto. No tiene mucho sentido que se celebre la Navidad hoy día cuando los parques donde los niños juegan están cubiertos de caucho. Hemos salido del mundo mágico para ingresar sin remedio y sin quererlo en el mundo de hormigón.

Que la Navidad nos sirva a todos para volver a nuestro estado natural, más allá de todo rito o dogma.

Que la luz que poco a poco va a comenzar a inundar nuestros días nos inunde a todos en estos días y en los que siguen.

Luis Miguel Andrés es profesor de filosofía y consultor personal

Correo: la_sincronicidad@hotmail.com 

Twitter: @_LuuisMigueel_

Alejandro Jodorowsky, lección para reaprender a mirar

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  Alejandro Jodorowsky: Uno de los primeros pasos en la iniciación espiritual es el de aprender a ver. Ese es el rol que tienen los 56 arcanos menores del Tarot de Marsella. Hay varias formas de mirar. -Una de ellas es la mirada “material”. Esta mirada sólo ve en el otro lo que éste tiene de valor material. “Si le robo sus anteojos, puedo venderlo en tantos billetes”. “Tiene equis años, es muy viej@, muy joven” “Sus cabellos son teñidos, sucios, largos, cortos, mal peinados”. “Sus manos son grandes, chicas, finas, rugosas” “Tiene senos así, asá. Culo así, asá”. “Está bien vestid@, mal vestid@”… Vemos a las personas sólo por su aspecto corporal, por su raza, por su forma. Es la mirada del comerciante que todo el tiempo se está diciendo: “Esta persona vale tanto”. Mirada que en el fondo juzga cuanto dinero vale el otro… La mirada mágica no critica con desprecio, sólo constata con amor. -Hay la mirada “exclusivamente sexual”. Esa mirada convierte a cada persona en objeto de deseo o repulsión. “Este, esta, me es simpáti@, me es antipátic@”. Convierte al otro en extranjero, en cosa, siendo incapaz de ver al ser que habita en ese cuerpo. Para liberarse de esta mirada que anula a la magia, debemos preguntarnos en cada momento: “¿Cómo estoy mirando? ¿De dónde parte mi mirada? ¿Qué edad tiene mi mirada: mis ojos en este momento son los mío o los del niño que fuí? ¿Estoy imitando la mirada de otro? ¿De quién? ¿El motor de mis miradas es mi interés material, mi interés sexual? ¿Tienen corazón mis miradas? -Mirar con amor es difícil porque en todo amor hay también odio. Cada idea, cada sentimiento, cada luz, tiene su sombra. Si lanzo una mirada de amor posesivo, va con ella el rencor de no ser capaz de poseer al ser amado por completo. Poseerlo por completo significaría poder darle la muerte. Tendríamos que mirar no con un amor humano, sino con un amor divino. , que es una mirada que no damos nosotros mismos, sino que se da a través de nosotros, proveniente de la conciencia que crea al cosmos… -La mirada intelectual también es antimágica, porque consiste en un juicio mental del otro, un juicio por esencia negativo. El intelecto quiere serlo todo, y todo lo que no es él o como él, le parece digno de ser condenado. -La mirada mágica debe unir cuatro puentes, el mental, el emocional, el sexual y el material, a la fuerza universal que da vida a todo. Se conecta la mirada, vuelta impersonal, a la conciencia divina. Solamente a través de lo impersonal logramos mirar con la fuerza del amor que todo lo construye. Se dice que los monjes iluminados, (bodhisatvas) bendicen todo lo que ven… Tú puedes hacer este ejercicio: durante todo el día, bendice lo que veas, sean seres vivientes o cosas. Cuando se logra transformar la mirada en bendición constante se llega a la mirada mágica. Esta mirada dice: “Cuando te miro no te poseo, no te critico, no te juzgo, no voy a pedirte nada ni a darte nada, sólo me comunico contigo. ¿Tienes necesidad de mí?. ¡Aquí yo no estoy, pero sí está el Ser esencial!” No hay nada personal en esta mirada. El que mira y el mirado se comunican de alma a alma. Si de esta manera miras a la gente que conoces o aquellas con las que te debes relacionar, tu vida cambiará. Ve a tu hogar y mira a todos los objetos con los cuales convives, mira todos los recuerdos que encierran, mira a todos tus familiares, y por sobre todo, mira la mirada que tienen, y constata hasta que punto sus ojos ven y cuáles son sus límites… Ponte en su lugar, trata de comprenderlos y aceptar que sufren. Cualquier tipo de mirada que no sea mágica, nos sumerge en el sufrimiento… No te preocupes si descubres en sus miradas sentimientos agresivos. Si te has liberado del ego artificial, sabrás transformar las agresiones en manifestaciones de amor. Hay miradas que son muros que encierran a las mentes en calabozos. Cuando tu mirada se abre, otorga a los prisioneros una luz de libertad. Alejandro Jodorowsky, en “Pensamiento mágico 10″  Ilustración:  Raydaytona

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De niña tuve un sueño

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De niña tuve un sueño en una noche de agosto. Mis piececitos nerviosos brincaron felices por el camino que se dirigía hacia él. Pero transcurrieron estaciones y emociones, voces adultas hacían eco en la caracola de mi oído derecho: “Desvíate”, “cambia de camino”… otras retumbaban en el izquierdo: “Es muy difícil”, “tú no podrás”… Los niños en el fondo son más obedientes de lo que pensamos. Mis pasos se torcieron por diferentes senderos, me perdí y olvidé mi sueño.

La  vida correcta de una mujer educada (o amaestrada) no es una vida feliz. En una mañana de agosto, distraída, realice algo que me gratificó de manera extrema y en el suelo de repente, pude ver las huellas de unos piececitos descalzos. Las seguí sin dudarlo, y me encontré a mí misma en medio de mi sueño.

Cuento de Almanaque Sanador